El trabajo frente a una pantalla es una realidad para la mayoría de personas, y con él llegan los dolores de espalda, cuello y hombros. Una mala postura mantenida durante horas puede acabar afectando no solo a los músculos, sino también a la concentración y el estado de ánimo. Con algunos ajustes y rutinas sencillas, puedes cuidar tu postura y prevenir molestias.
Ajusta tu espacio de trabajo: la pantalla debe estar a la altura de los ojos para evitar inclinar la cabeza hacia delante. Los pies apoyados en el suelo y las rodillas a 90 grados garantizan un buen soporte. Si tu silla no ofrece apoyo lumbar, usa un cojín pequeño.
Pausas activas: el cuerpo no está diseñado para permanecer inmóvil tantas horas. Haz una pausa breve cada hora: levántate, camina un par de minutos o haz movilidad articular de cuello, hombros y columna. Estos microdescansos mejoran la circulación y reducen la rigidez.
Fortalece tu cuerpo: dedica unos minutos al día a ejercicios de core y zona lumbar, como planchas o puentes de glúteos. Una musculatura fuerte sostiene mejor la columna y facilita mantener la postura correcta.
Además, presta atención a pequeños hábitos: no cruces las piernas de forma prolongada, coloca el teclado a una altura cómoda y evita encorvar los hombros.
La clave está en la constancia: mejorar la postura no se logra en un día, sino con cambios sostenidos. Si ya tienes dolor frecuente o notas que empeora, la valoración de un fisioterapeuta te permitirá recibir pautas personalizadas y evitar problemas mayores.
